Artículo: IRIS: “El portal del alma. Tres iris en la tierra, uno en el cielo.”

IRIS: “El portal del alma. Tres iris en la tierra, uno en el cielo.”
Hay conexiones que no necesitan palabras. Conexiones que simplemente existen, que nos
acompañan y nos recuerdan quiénes somos. IRIS nace precisamente de una de ellas: de mi
necesidad de encontrar aquello que me une a los tres seres que más amo en el mundo, mis
compañeras de vida, mis tres estrellas; dos en la tierra y una en el cielo, mis hermanas.
Durante mucho tiempo me pregunté qué podía existir en común entre nosotras. Somos mujeres
diferentes, con personalidades, historias y formas de ver la vida únicas. Sin embargo, mientras
observaba fotografías, recuerdos y momentos compartidos, y miraba detalladamente a cada una
de ellas, encontré algo que se repetía una y otra vez: nuestros ojos.
Fue entonces cuando empecé a preguntarme qué puede expresar más que una mirada. Los ojos
han sido llamados durante siglos el portal del alma, y decidí explorar en ellos como quien
explora un territorio desconocido. Observé cada iris detenidamente, estudiando su anatomía, sus
formas orgánicas, las líneas que se expanden desde el centro, las texturas casi imperceptibles y
las infinitas tonalidades marrones que lo componen, es ahí donde descubrí un universo.
Cada iris parecía contener paisajes propios, caminos, profundidades y destellos de luz. Comencé
a extraer sus colores, a analizar sus degradés y a traducir visualmente esos hallazgos en bocetos,
siluetas, cortes y detalles. Las líneas que recorren el ojo se transformaron en recorridos dentro de
las prendas; las texturas encontraron su lugar en drapeados, transparencias y superficies
trabajadas; mientras que las distintas tonalidades de marrón dieron vida a una paleta que habla de
identidad, memoria y pertenencia.
Pero fue al observar la pupila cuando apareció uno de los descubrimientos más significativos del
proceso. En ese centro oscuro y profundo empecé a percibir pequeños destellos que
inevitablemente me llevaron a pensar en las estrellas. Y allí apareció nuevamente ETÙAL, ese
símbolo que me acompaña y que me da esencia, que representa la luz, la guía y los vínculos que
permanecen incluso cuando no podemos verlos.
IRIS es una colección que habla de mirar más allá de la superficie. De entender que dentro de
cada persona existe un universo irrepetible. Es una invitación a detenernos, observar y reconocer
que, a veces, las conexiones más profundas se encuentran en los detalles más simples: una
mirada, un reflejo o un color, al final descubrí que en cada iris habita una historia. Y en el centro
de esa historia, siempre hay una estrella.
